Los Blancos con la Virgen del Carmen

Dejamos detrás un intenso fin de semana, en el que se han celebrado las fiestas en honor a nuestra Patrona la Virgen del Carmen, en las que como viene siendo tradicional la Hermandad de Los Blancos ha estado presente en todos los actos programados.

Han sido unas fiestas en las que se ha retomado la normalidad y la Virgen del Carmen ha vuelto a pasear por las calles de Setenil, acompañada de su Hermandad, sus gentes y con la representación de la Compañía “Mar Océano” de la Guardia Real, con momentos muy intensos y emocionales los vividos en su desfile procesional.

Felicitamos a la Hermandad del Carmen por la brillante organización de las fiestas en honor a la Patrona.

!VIVA LA VIRGEN DEL CARMEN!

!VIVA LA PATRONA DE SETENIL!

Adiós al cardenal Carlos Amigo Vallejo, Medalla de Oro de la Hermandad de la Vera+Cruz de Setenil

El cardenal Carlos Amigo Vallejo en la Hermandad de Los Blancos
El cardenal Carlos Amigo Vallejo firmando en el Libro de Honor en la Hermandad de Los Blancos en 2016

La Santa Vera+Cruz de Setenil lamenta el fallecimiento del Reverendísimo Arzobispo Emérito de Sevilla, Monseñor Cardenal Carlos Amigo Vallejo, Medalla de Oro de la Hermandad. Siempre le recordaremos por su bondad, humanidad y carácter cristiano que siempre nos transmitía, además de por su permanente implicación y colaboración prestada en las Misas Pontificales y actos litúrgicos en los que ha participado en nuestra Hermandad y así por la importante labor desarrollada en la Iglesia Católica.

Que el Santo Cristo de la Vera+Cruz y su Santísima Madre la Virgen de los Dolores lo acojan en su Santo Reino y brille para el la luz eterna. «El Señor es mi pastor, nada me falta, en verdes praderas me hace recostar, me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas». Hasta siempre CARDENAL AMIGO, siempre en nuestro recuerdo.

Palabras del Cardenal Amigo Vallejo en Setenil, tras celebrar una Misa Pontifical con motivo del regreso del Amarrao a la Columna a su pueblo desde el taller de restauración de Juan Manuel Miñarro en 2016.

Carlos Amigo Vallejo en la iglesia de la Villa de Setenil
Carlos Amigo Vallejo en la iglesia de la Villa de Setenil
Carlos Amigo Vallejo en el Belén de Setenil en 2016
Carlos Amigo Vallejo en el Belén de Setenil en 2016
El Cardenal Amigo Vallejo en l ermita de San Sebastián
El Cardenal Amigo Vallejo en la ermita de San Sebastián
Carlos Amigo Vallejo en el Lizón, con miembros de la Hermandad de Los Blancos de Setenil
Carlos Amigo Vallejo en el Lizón, con miembros de la Hermandad de Los Blancos de Setenil

Carlos Amigo fue mucho más que un cardenal. Tardó Roma en concederle la púrpura, aunque él siempre prefirió el marrón franciscano, por eso disfrutaba trayendo a Palacio a los vecinos del Polígono Sur que fueron los primeros en felicitar a Amigo cuando el Vaticano lo nombró uno de sus príncipes. No le gustaban los títulos pero sabía que esa posición de privilegio podría cambiar las cosas, y vaya si lo hizo.

Normalizó e impulsó la presencia de las mujeres en la Semana Santa, que acabó entendiendo a la perfección como buen sevillano de Medina de Rioseco. Y se manifestó, cuando todo estaba en contra, sobre los matrimonios del mismo sexo, y sus palabras ayudaron a derribar barreras mentales para la donación de órganos.

27 años al frente de la diócesis de Sevilla le dieron para organizar dos visitas de Juan Pablo II, la beatificación y canonización de Madre Angelita, casar a una Infanta, ser hijo predilecto de Andalucía e incluso aparecer en las quinielas como papable para sustituir a Benedicto XVI.

A continuación os dejamos el artículo que escribió sobre la Semana Santa en nuestra revista de 2022.

La Semana Santa en la expresión de la religiosidad popular

CARLOS AMIGO VALLEJO
Cardenal Arzobispo Emérito de Sevilla

La Semana Santa suele ser el momento de mayor intensidad en la expresión de la religiosidad popu- lar. Pero también hay que admitir notables diferencias entre unas y otras “semanas santas”. En algunas regiones, desborda por completo los grandes días del triduo pascual y se proyecta durante todo el año. En otros lugares, se pone en marcha las víspe- ras del domingo de Ramos y concluye con la procesión del Resucitado.

La Semana Santa se vive y cele- bra, como no podía ser de otro modo, con un profundo sentido religioso. Todo lo que esos días se contempla en los templos y por las calles son expresio- nes del gran misterio de la redención: la muerte, pasión, y resurrección de Jesucristo. Las manifestaciones son hermosas, variadas, peculiares, sentidas, pero siempre reflejando la hondura de una fe en el Salvador del mundo.

En Semana Santa los hechos que se relatan son siempre los mismos: el misterio de la pasión, muerte y resu- rrección de Jesucristo. La liturgia de la celebración, también se repite. Pero las representaciones exteriores, y lógico es que así sea, expresan las vivencias que corresponden al modo de ser de cada pueblo. Por eso las formas de “decirlo” son distintas, aunque los contenidos sean idénticos.

La fe se expresa en un lenguaje vivo y total de palabras, gestos, música, imágenes y costumbres. Con sentido pascual, aunque parezca que predo- minan los contenidos penitenciales. Vivencia profunda del misterio de Cristo en multitud de títulos con los que se expresa una devoción y sincera. En el vivo lenguaje del culto, las imágenes y las procesiones, llevan consigo toda la fuerza del convencimiento religioso, de la fe en Dios y en su hijo Jesucristo.

Hermandades y Cofradías se esfuerzan en el laudable empeño de

dar, con sus manifestaciones reli- giosas, un testimonio público de fe. Especialmente en Semana Santa, donde todo queda envuelto en una belleza ciertamente singular, pero donde resplandece un auténtico sen- tido de fe cristiana. Se sabe muy bien distinguir entre lo que se celebra como fiesta y lo que significa el compromiso personal y social con la fe. Son días de reconciliación y de caridad fraterna. Si las expresiones se muestran ricas en el adorno, es fruto de una manera de ser y de gusto en el hacer las cosas, pero también como en una particular manera de celebrar la pascua que, por alguna razón, siempre se llamó florida.

La Semana Santa es tiempo para la memoria de los misterios de Cristo. Entrar con El en Jerusalén y sentarse a la mesa de la Eucaristía el Jueves Santo. Estar en el calvario y ver la cruz. Permanecer en vigilia junto al sepulcro para aguardar la aurora de la resurrección. Todo lo que ha sucedido se vive en la fe. La pascua es presencia viva del Señor resucitado. El hombre que vive de la fe, espera que esa pas- cua definitiva se realice en un tiempo donde ya no habrá semana santa, porque todos los días serán pascua definitiva de resurrección.

Los Regulares en Setenil: una historia de hermandad

ANTONIO VARO GUTIÉRREZ
Coronel de Infantería DEM. Jefe del Grupo de Regulares de Ceuta Nº 54

Publicado en la Revista de 2016

Si algo me llamó la atención el pasado año, cuando por primera vez como Jefe del Grupo de Regulares de Ceuta pude participar en la preciosa, apasionada y sublime Semana Santa de Setenil de las Bodegas, fue la mirada de amistad, agradecimiento y admiración que pude ver en todos los hermanos y hermanas “blancos” que tuve el honor de conocer. Sé que ello que no se debe a mi persona, sino a lo que represento: la historia de hermandad entre los setenileños y los Regulares de Ceuta.

No pretendo dar una lección sobre la historia de la colaboración entre la unidad militar que tengo el honor de mandar y la Hermandad de la Santa Vera+Cruz. Ya lo hizo en su momento y de forma brillante, el Hermano Sebastián Luque.

En cambio, sí me gustaría escribir unas letras sobre lo que entiendo por “hermandad”. Quizás este concepto, idea o como queramos llamarlo, represente la forma más antigua mediante la cual hombres y mujeres pertenecientes a cualquier  estamento social o institución, se aglutinaban entorno a un fin común, utilizando para ello la forma más genuina de lo que llamamos “democracia”. La misma palabra hermandad hace referencia a “igualdad”, “amistad”, “alianza” o “fraternidad”.

Los primeros cristianos se agruparon de ese modo; daba igual que fueran nobles oplebeyos, ricos o pobres. Con el paso de los años y con la finalidad de mantener vivo el sentimiento de la Fe, los cristianos se organizaron en cofradías o hermandades. Con el costal encima y mirando difícilmente al frente, se unen obreros, abogados, políticos o militares. No hay diferencia. Todos a la una. Ante Nuestro Señor no hay diferencias.De esta manera es como siento la unión entre los “Blancos” y el Grupo de Regulares de Ceuta nº 54, de igual a igual y de mutua admiración.

 Por cuestiones del destino, los Regulares, unidad de clara tradición africana  acompañan a los bellos Pasos de la Cofradía de la Santa Vera + Cruz por las blancas calles de Setenil. Aunque algunos piensen que es sólo algo estético, yo pude ver algo más. Algo que va más allá de lo sencillamente terrenal. Mis hombres y mujeres pudieron sentir la admiración y agradecimiento del pueblo. De ese pueblo que venera y reza a Nuestro Señor y a su Madre, la Virgen María, con una maravillosa y eterna devoción. Fue en ese momento donde pude ver claramente la “hermandad”  entre ese pueblo y mis soldados.

Por ello pido a Dios que esa Fe generosa que vi derrochar por las calles de vuestro precioso pueblo, cuide de todos aquellos Regulares caídos por España, independientemente de su religión o creencia, y proteja y guíe  a todos aquellos que actualmente forman en las filas de esta gloriosa unidad.

Para terminar y desde la humildad de estas letras, quisiera dar la bienvenida a esta Hermandad a quien se ha integrado recientemente como Hermano Mayor Honorario, S.M.el Rey, don Felipe VI. Es un alto honor para el Grupo de Regulares de Ceuta nº54  compartir este título honorífico con nuestro Jefe Supremo.