Álvarez Duarte en Setenil ante su Virgen de los Dolores

JOSÉ ANTONIO GARCÍA GARCÍA

Luis Álvarez Duarte es el imaginero por excelencia de la Semana Santa, no solo de Andalucía sino de buena parte del mundo. Entregó su primera obra con tan solo 12 años y hoy, con más de 50 años de profesión cuenta en su haber, con tanta cantidad de obras como belleza y sentimiento pone en ellas. Entre sus obras más destacadas se encuentra el Cristo de la Sed, la Virgen del Patrocinio, de la Hermandad del Cachorro, restauraciones tan importantes como la Esperanza de Triana, Jesús del Gran Poder, de Sevilla o la Esperanza del Perchel de Málaga. Ha trabajado para la familia Real, varias calles llevan su nombre en diferentes ciudades, y es académico de la Real academia de bellas artes de Santa Isabel de Hungría de Sevilla.

Álvarez Duarte coloca una lágrima a la Virgen de los Dolores en la Iglesia de la Villa.
Álvarez Duarte coloca una lágrima a la Virgen de los Dolores en la Iglesia de la Villa.

Luis, cuéntenos por qué decidió ser imaginero.

Lo tenía claro desde muy pequeño, siendo muy chiquitillo ya hacía esculturas de barro de la Macarena, de la Trinidad, cruces de Mayo, etc. Con 9 o 10 años mi madre me llevaba a comprar al mercado de la encarnación, y siempre me quedaba fijando en el taller de Francisco de Buiza, que era como un paraíso para mí, tanto le decía a mi madre que quería trabajar allí que habló con él y me aceptó como aprendiz, poniéndome a policromar y fui tan feliz que decidí que esta sería mi profesión.

Como se produjo el encargo de Ntra. Sra. De los Dolores.

El encargo se produjo con mucha ilusión a través de mi gran amigo Pepe sevillano, en paz descanse, él quería mucho a su pueblo y siendo hermano mayor de la hermandad de la Vera Cruz, en el año 1988 me pidió que realizara una imagen dolorosa, pero que fuera muy bonita, y así sin más, me puse a trabajar, entregándola en octubre de 1989.

Por el año 1986, estaba recién llegado de un periodo de estancias en Italia, estudiando las obras de Miguel Ángel y Bernini. ¿Qué influencia tuvo ese periodo en sus posteriores obras, y en especial en nuestra Virgen?

Bernini me impactó no solo en los rostros, sino en toda su obra. Este artista ha tenido mucho que ver conmigo, ya que cuando vi el Éxtasis de Santa Teresa de Bernini me pareció que estaba viendo las obras de Juan de Astorga, autor  al que tengo mucho respeto. Miguel Ángel es un fuera de serie, pero Bernini es mi predilecto. Todas mis obras, incluida la Virgen de los Dolores de Setenil, tienen mucha influencia de aquel periodo.

Tengo entendido que recuerda a la Virgen de los Dolores con gran cariño, ¿Podría decirnos como fue su labor de creación?

De la Virgen de los Dolores me acuerdo de todo, me acuerdo hasta de la madera que utilicé que fue cedro para la cabeza y caoba para las manos. Fue una imagen de la que recuerdo con mucho cariño por varios motivos, entre ellos por quién me la encargó, que fue mi amigo Pepe Sevillano y otro, porque quedó tan bonita que impactaba.

¿Puede contarnos algún detalle o anécdota que le ocurriera durante la creación de esta dolorosa?

El detalle más bonito que os puedo contar es que la virgen estaba en la madera y todo el mundo se quedaba prendado, las personas que vieron de cerca como fue su creación se quedaban impresionadas de la belleza que desprendía, aún sin terminar. Por eso nunca la podré olvidar, porque es una de las vírgenes más bellas que he hecho.

¿Cuánto tiempo le dedicó a la creación de la talla completa?

El trabajo duro alrededor de ocho meses, aunque dentro de ese periodo tuve varias fases en las que paraba para seguir estudiando y analizando como evolucionaría la talla. Date cuenta que yo tallo directo, sin ningún tipo de boceto ni modelo, ni uso ningún tipo de máquina, por lo que cada imagen es única.

Sus obras están repartidas a lo largo y ancho de todo el mundo ¿Hay alguna a partir de la cual existiera un antes y un después?

Los críticos dicen que a partir del Cristo yacente de Zamora se produjo un cambio en mí estilo de creación, pero desde mi punto de vista tengo que decir que no ha sido así. He crecido como artista, y en cada obra he puesto lo mejor de mí, evolucionando con cada una de ellas, hasta la actualidad donde me encuentro en mi mejor momento, tanto profesional como familiar, con una mujer y una hija a las que adoro y con plena satisfacción de mi trayectoria, de la cual no variaba nada, de hecho tengo cosas de la primera etapa que no cambiaría por las de ahora.

 Sabemos que es bastante cofrade, ¿Qué siente cuando ve procesionar algunas de sus imágenes por las calles?

Cuando era jovencillo solía ir a la campana con mis amigos, pero dejé de ir porque cuando veía esas caras de la gente, esas personas cayéndole las lágrimas al paso de mis imágenes se me ablandaba el corazón. Poder ver eso no hay medalla que lo pague, pero por otro lado son demasiadas emociones agolpadas. Como anécdota una vez, el maestro Antonio Gala me dijo en una procesión que yo era el abuelo de Triana, porque era el padre de la madre del Cachorro, a lo cual contesté que me lo escribiera y guardo esas letras con gran cariño.

¿Cuál ha sido su última obra?

Nunca digo la última, prefiero decir la penúltima. (Entre risas) Ha sido El Cristo atado a la Columna, por encargo de las Madres Carmelitas Descalzas del Convento de la Purísima Concepción de Alcalá de Henares (Madrid). Esta obra ha tenido muchísima expectación y ha creado muy buenas impresiones, tanto en redes sociales como en la prensa. Me siento muy satisfecho con ella.

¿Prefiere una creación desde el inicio o una restauración?

La restauración para mi es muy importante, además soy licenciado en restauración, de hecho tengo muchas restauraciones en mi haber, como por ejemplo, la Virgen del Mayor Dolor, la Esperanza de Triana, o la difícil restauración de Jesús del Gran poder de Sevilla, tras el desafortunado altercado que sufrió en 2010. Es decir, es una parte importante de mi trabajo pero nunca comparable con la creación completa, que es donde despliego toda mi creatividad.

La primera imagen que salió de sus manos y con tan solo 12 años de edad, fue la Virgen de los Dolores de San José Obrero, su barrio. Ahora la Hermandad  le ha hecho un homenaje, dando a una calle su nombre. Pocos son los genios a los que reconocen en vida. ¿Qué se siente?

Aquel acto fue muy emotivo, estuvo  promovido por la Hermandad del Polígono de San Pablo y se unieron todas las hermandades, Ayuntamiento e Instituciones de la ciudad. Recuerdo que me llamaron del Ayuntamiento para preguntarme como quería que se llamara la calle, ¿Escultor o Imaginero? Yo obviamente le dije imaginero. Como digo fue muy emotivo, me acompañaron toda mi familia, la Duquesa de Alba y todas las hermandades de Sevilla. Siempre estaré agradecido al pueblo de Sevilla, por ese bonito detalle.

Es notoria y de reconocido prestigio su labor profesional, tanto que en el año 2006 fue nombrado miembro de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría. ¿Qué significó para usted este merecido galardón?

Me tenía que pellizcar porque no me lo creía, me acordaba de mis seres queridos, de la trayectoria hasta llegar hasta ese punto y me emocioné mucho. Recuerdo una cosa muy bonita que me dijo la presidenta de la Real Academia, delante de todas las autoridades y distinguidas personalidades entre ellas la Duquesa de Alba. ¿Qué le dijo? Me pidió perdón por no haber realizado esta distinción 20 años antes. Fue un acto muy emocionante y de lo que me siento muy orgulloso y honrado.

Después de más de 50 años de profesión, ¿Le queda algo por hacer? ¿Tiene algún sueño por cumplir, alguna ilusión o proyecto por culminar?

Me queda todo, sigo teniendo la misma ilusión que al principio, te puedo decir que aún no he tocado techo. Voy cumpliendo sueños, de hecho una ilusión muy grande que tenía era realizar un Cristo a la columna y  lo acabo de cumplir, igual que el Cristo yacente de Zamora que también era una ilusión que albergaba y la cuál gracias a Dios he podido culminar. Ahora me gustaría hacer una piedad, cosa que haré tarde o temprano.

Para finalizar me gustaría preguntarle por una obra, ¿Su talla por excelencia, su obra de la cual se sienta más orgulloso o  la que recuerde con mayor satisfacción?

Para mí,  todas mis creaciones son iguales, no tengo una preferida, son como los hijos, a todos se quieren por igual y cuando se te casan, se te van, por hacer una similitud. Pero me gusta interesarme a donde se encuentran, el tiempo que hace allí, y en general me gusta mantener una información constante sobre ellas. De hecho por ejemplo para mí, Setenil de las Bodegas, significa mi Virgen y la tengo en mi corazón.

Don Luis, muchas gracias por habernos abierto este trocito de su templo y de su corazón. Le esperamos en octubre en las jornadas de la Vera Cruz en Setenil. Agradecidos y honrados, Muchas gracias.

El placer ha sido mío, estoy encantado de vuestra visita, y por supuesto será un honor participar en vuestras jornadas.

Entrevista a Luis Alvarez Duarte.
Entrevista a Luis Alvarez Duarte.

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