Sanitarios blancos contra la covid

Han sido dos años de pandemia que han cambiado nuestras vidas y en la que nuestros sanitarios han arriesgado su salud y comprometido su vida privada y a sus familias para asegurar el bienestar de los demás. En la XVI edición de la Revista Vera+Cruz nos hemos acercado a los profesionales sanitarios de nuestra Hermandad que tan encomiable labor clínica vienen desarrollando en pro de la ciudadanía. Sirvan estas líneas para agradecer profundamente su dedicación profesional, agradecimiento que hacemos extensivo al resto de sanitarios que no han podido participar en la presente sección.

Fabiola Porras Jurado

1.- Para contextualizar al lector

¿Podrías decirnos en qué área sanitaria trabajas y en qué centro hospitalario desarrollas tu profesión?

Hola la todos, primero deciros que yo no soy sanitaria, soy trabajadora social, pero mi trabajo desde hace veintisiete años lo desarrollo en un ámbito que tiene mucho que ver con la sanidad, con la calidad de vida, con el cuidado y atención de las personas mayores que viven en la Residencia de Setenil, que es el centro donde trabajo y dirijo. Un centro sociosanitario donde viven y tienen su hogar personas mayores de nuestra población y de otras poblaciones cercanas

2.- ¿Qué grado de participación has tenido con la Covid-19?

Pues desde el principio de la pandemia hasta hoy mismo, antes incluso de declararse el estado de alarma, estábamos implementado medidas complementarias de carácter organizativo para ajustarlas al trabajo diario y seguimos haciéndolo.  Intentando desde el minuto 0 contener y paliar en lo posible los efectos de la pandemia en nuestros mayores, efectos que en su mayoría no son físicos, sino psicosociales, hacerles la vida agradable, segura y adaptándonos a las circunstancias, que en muchos momentos ha sido muy dura. Cumpliendo normativas que cambiaban a diario y que era difícil de entender para todos, trabajadores, residentes y familiares.

Adaptarnos a esta dura circunstancia ha sido -y sigue siendo- un reto para todos y más aún para un colectivo especialmente vulnerable como el nuestro.

Los profesionales que lidiamos con esta situación nos vimos atrapados entre extremar los cuidados y atenciones a nuestros mayores y el desconocimiento de cómo manejar los términos epidemiológicos de una pandemia mundial, protegernos para protegerlos, las calles desiertas, las malas noticias diarias, el trabajo de lunes a domingos sin horarios y apenas sin descanso etc… Ha sido trabajar en condiciones muy duras y a veces extremas.

3.- ¿Una valoración que nos podrías transmitir sobre la pandemia?

Bueno, después de lo vivido en estos dos largos años, hay muchas valoraciones positivas, como la unidad en el trabajo, el hacer piña en el equipo, la gratificación de nuestros mayores y sus familias, el apoyo de toda la población de la localidad y concretamente de la Hermandad que se solidarizó haciendo mascarillas, batas y todo tipo de material necesario que en los primeros momentos escaseaba y era inexistente. Desde aquí dar las gracias a todos.

Y otras valoraciones profesionales que nos han hecho ver la necesidad a nivel nacional de un cambio en los modelos de trabajo en las residencias, para dar respuestas más acordes a los momentos que vivimos.

4.- Durante esos difíciles momentos ¿tuviste presente a nuestros titulares?

 Claro, en muchos momentos. Por el miedo y la incertidumbre recurría a ellos ya que me daba fuerzas para seguir, momentos de soledad en el despacho, de camino al trabajo rezando para recibir alguna buena noticia, y también en los momentos de dar gracias y de alegrías compartidas con todas las compañeras.

5.- Indícanos aquella idea o sugerencia que nos quieras hacer llegar.

Simplemente agradecer a la Hermandad de los blancos este espacio.

Jesús Blasco Bueno

Jesús Antonio Blasco Bueno.
Jesús Antonio Blasco Bueno.

Para contextualizar al lector, ¿podrías decirnos en que área sanitaria trabajas y en qué centro hospitalario desarrollas tu profesión

Mi trabajo, se desarrolla en un pequeño Centro de Salud siendo la población de derecho de unos 5.500 habitantes.

¿Qué grado de participación has tenido con la COVID-19?

Al inicio de la pandemia en febrero- marzo de 2020, cumplía mi trabajo a pleno rendimiento y pese a que por edad, se me consideraba persona de riesgo y la dirección del centro, me ofreció teletrabajar, sin atención directa de pacientes, entendí que  prestaba un mejor servicio a la comunidad, si seguía en mi centro de trabajo, atendiendo personalmente a los pacientes de mi cupo, como así hice desde el primer día de la pandemia, con una extraordinaria colaboración ciudadana, en la que se complementaba la comunicación telefónica permanente, con acceso directo a mi consulta por parte de los pacientes, con las visitas de presencia física en el centro y en domicilio, que se siguieron manteniendo durante todo el periodo en el que seguí trabajando.

En junio de 2020, podía acceder a la jubilación por edad, pero dada la escasez de personal, opté por continuar con mi trabajo, por lo que tras la preceptiva evaluación por los servicios de riesgos laborales del centro, se me autorizó a continuar durante dos años más, que final, se limitaron a 13 meses, puesto que en a finales de junio, decidí que tenía que dedicarme también a mi familia, por lo que opté por la jubilación tras más de 37 años de vida laboral, 13 de los cuales viví y disfruté en Setenil de las Bodegas.

¿Una valoración que nos podrías transmitir sobre la pandemia?

Esta pandemia, nos ha cogido en una situación, en la que nos creíamos todopoderoso y que nuestra salud, estaba garantizada por un sistema sanitario, que se encuentra entre unos de los mejores del mundo; pero la realidad, nos ha hecho darnos cuenta, de que somos seres humanos y limitados, es verdad, que tenemos un excelente sistema sanitario y que vivimos en una zona privilegiada del mundo, pero aún así, la enfermedad y la muerte, nos ha golpeado duramente y deberemos ser conscientes, de que esta es una enfermedad global, que nos llegó desde China (en esta ocasión), pero que después ha ido enviándonos cepas de otros países, en los que las condiciones de salud, no son tan buenas como las nuestras; las ansiadas vacunas, han conseguido, disminuir la agresividad de la enfermedad, pero es necesario tener un buen nivel de vacunación en todos los países del mundo y ahí está el esfuerzo y la generosidad del primer mundo para con el tercer mundo, si de verdad queremos vencer esta pandemia.

Por otra parte, esta pandemia, ha puesto de relieve, las carencias de un sistema sanitario, que está en fase de descomposición, por falta de inversión y/o valentía por parte de los políticos, para fijar cuales son las prioridades, en la prestación de unos servicios, cada vez más complejos y caros.

En cuanto a las repercusiones para la sociedad, desde el principio, me preocuparon las causas de mortalidad, que, aunque pueda interpretarse de forma un tanto aspera, esconden una dura realidad y que paso a enumerar, según mi particular visión:

1ª.- Muerte directamente relacionada con Covid (neumonía bilateral, fracaso multiorgánico, agravamiento de otros procesos latentes, etc.)

2ª.- Muerte por otras causas no directamente relacionadas por COVID, pero que se dejan de atender, por estar centrado todo en el esfuerzo del sistema sanitario en la atención de los pacientes COVID.

3ª.- Muerte de hambre, ya que esta epidemia y sus consecuencias laborales, han llevado a una parte de la población, a una situación de hambre real, pese a la mediada paliativas que se han tomado por parte del gobierno.

4ª.- Muerte de asco, que es aquella en la que muchos ciudadanos se han visto inmersos y que, aunque no se trate de una muerte física, si que lo ha sido intelectual (falta de contacto de los mayores con su hijos y nieto, la no asistencia de los niños a la escuela y la tele docencia, que no nos engañemos, no es asequible a toda la población, la falta de vida social, que limita el diálogo y la socialización, tan importantes en nuestra cultura mediterránea, etc.)

Durante esos difíciles momentos ¿tuviste presente a nuestros titulares

En cuanto a la idea religiosa, que todos podamos tener, es evidente, que, en todo momento, ronda por este entorno de salud enfermedad y más cuando es una situación tan dramática, como lo está siendo esta, convirtiéndose en muchos casos en el refugio y la fuerza que nos permite tirar para adelante.

Indícanos aquella idea o sugerencia que nos quieras hacer llegar

Simplemente tener muy presente que el “bicho” está ahí y que, de nosotros depende tenerlo controlado, con la vacunación según nos dictan las autoridades sanitarias y con las medidas higiénicas y de contacto social de sentido común.

Yolanda Cubiles Ramírez

Yolanda Cubiles Ramírez
Yolanda Cubiles Ramírez

Para contextualizar al lector, ¿podrías decirnos en que área sanitaria trabajas y en qué centro hospitalario desarrollas tu profesión?

 Trabajo en el Hospital de la Serranía de Ronda y mi puesto es de Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE).

¿Qué grado de participación has tenido con la COVID-19?

Cuando comenzó la pandemia pensé que era algo muy lejano que no nos afectaría. ¡Qué equivocada estaba! Al poco vi como ingresaban al primer paciente Covid en UCI, cada día subían los casos graves. Al llenarse una planta del hospital destinada al Covid me di cuenta que la situación empeoraba por momentos. Poco tiempo después, comenzaron a llegar pacientes a la planta donde yo ejercía. En ese momento es cuando te das cuenta de la gravedad de la situación, al vivirlo tan de cerca. Ahí comienza esa impotencia, imposible de poder expresar con palabras, esa impotencia de no poder ayudarles como cada persona lo merecía.

¿Una valoración que nos podrías transmitir sobre la pandemia?

He vivido una situación desbordada, viendo morir tantas personas sin un familiar cerca. He llorado, he sentido rabia y mucha impotencia. Todo esto me hizo recapacitar mucho. Cada día, me doy más cuenta que las situaciones difíciles se hacen más fáciles con la Fe. Por último, sólo me queda decir que si saque algo positivo de esta pandemia fue la unión entre los compañeros, porque todos íbamos a una, nos hizo trabajar mucho más en equipo. Intentaba ocupar el sitio de sus familiares ofreciéndoles todo mi apoyo, tirando de serles útil en todo lo que necesitaban.

Durante esos difíciles momentos ¿tuviste presente a nuestros titulares?

Durante esos duros momentos lo único que me quedaba era encomendarme a nuestro Señor Amarrado a la Columna y la Virgen de los Dolores, lo cual, hacia extensivo a los enfermos, dejándoles fotos de nuestros titulares, para que al igual que a mi le ayudarán en esos terribles momentos.

Indícanos aquella idea o sugerencia que nos quieras hacer llegar.

Quisiera darle las gracias a nuestra Hermandad de la Santa Vera Cruz por tenernos en cuenta a los sanitarios y poder resumir un poco nuestra experiencia en estos duros momentos, por valorar lo que hicimos, que solo fue -y es- nuestro trabajo. ¡Gracias!

Antonio Luis Cubiles Ramírez

Antonio Luis Cubiles Ramírez
Antonio Luis Cubiles Ramírez

Para contextualizar al lector, ¿podrías decirnos en que área sanitaria trabajas y en qué centro hospitalario desarrollas tu profesión?

Trabajo en la UCI (Unidad de Cuidados Intensivos) en el hospital de la Serranía de Ronda.

¿Qué grado de participación has tenido con la COVID-19?

Durante la pandemia trabajé todos los días y pasé por distintos servicios del hospital. Al haber tantos afectados tuvieron que adaptar algunas unidades para el tratamiento de estos pacientes. Yo personalmente, tuve que pasar por algunas de estas unidades donde hacía falta personal.

¿Una valoración que nos podrías transmitir sobre la pandemia?

Fueron momentos muy difíciles, se nos vino encima una nueva situación de caos, miedo, temor… Como sanitario, me sentí identificado con los militares cuando van a combatir en una guerra. Íbamos cada día a enfrentarnos a algo desconocido sin saber con el daño que nos podríamos encontrar, tanto para nosotros como para nuestras familias. Porque en aquellos momentos estábamos ante este virus indefensos y desprotegidos. En estos momentos podemos dar gracias a que la situación ha cambiado mucho para mejor con las nuevas medidas sanitarias y la vacunación.

Durante esos difíciles momentos ¿tuviste presente a nuestros titulares?

Por supuesto, fueron momentos muy duros en los que uno se encomienda a ellos para que nos protejan y a la vez me dieran fuerza para darle ánimos a los enfermos.

Indícanos aquella idea o sugerencia que nos quieras hacer llegar.

Me gustaría dar las gracias a mi hermandad por haber colaborado con Voluntarios Setenil en la realización de material de protección sanitaria que nos hicieron llegar para el hospital de la Serranía de Ronda, que yo llevé y repartí entre mis compañeros. Ante los momentos vividos, me siento orgulloso de que nuestra Hermandad se haya acordado de todos los sanitarios que hemos estado y luchado por superar esta pandemia.

Sonia González Troya

Sonia González Troya
Sonia González Troya

Para contextualizar al lector, ¿podrías decirnos en que área sanitaria trabajas y en qué centro hospitalario desarrollas tu profesión?

Desde el 2015 desarrolló mi profesión en el Hospital Universitario Virgen del Rocío, Sevilla más concretamente en el edificio de traumatología donde están ubicados los servicios de Neurología, neurocirugía, trauma y quemados. Pertenezco a la unidad de ictus.

¿Qué grado de participación has tenido con la COVID-19?

Por el servicio donde desarrolló mi profesión, mi contacto con la COVID-19 no ha sido como muy estrecho. He tenido contactos que al ser diagnosticados como positivos han sido trasladados al hospital de emergencia, antiguo hospital militar en Sevilla -reacondicionado para enfermos con COVID-. Sin embargo, con aquellos pacientes que por su patología no pudieron irse de Neurología ha sido duro difícil, los ictus desencadenan una limitación funcional que en muchas ocasiones deja secuelas importantes., Difícil de asimilar para el paciente, pues crea una gran dependencia en las necesidades más básicas como puede ser beber un simple vaso de agua, no podemos olvidar que es la primera causa de discapacidad creo que todos conocemos algún paciente que ha sufrido un ictus, el cambio brusco que sufre su vida, a todo ello hay que unirle las complicaciones de la COVID y las restricciones impuestas en la hospitalización de esos pacientes. Más directamente lo viví en mi familia que fuimos todos positivos y nos arrancó a mi padre, una grandísima persona y un blanco de los pies a la cabeza.

¿Una valoración que nos podrías transmitir sobre la pandemia?

Desde la irrupción de la COVID-19 en nuestras vidas, nos hemos tenido que enfrentar a miradas de miedo, ansiedad, súplica, impotencia, etc. Es cierto que por nuestra profesión convivimos con el sufrimiento y el dolor diario, pero esta batalla, ha sido muy cruel, nos hemos encontrado con un SILENCIO QUE JAMAS GRITÓ TANTO.

Durante esos difíciles momentos ¿tuviste presente a nuestros titulares?

Como cristiana intento siempre Comprender el sentido del dolor y el sufrimiento humano. Es uno de los desafíos más complejos a los que tenemos que enfrentarnos las personas. Por lo que darle sentido es la única esperanza a la que nos podemos aferrar. Como blanca de corazón que soy siempre tengo presente a nuestros titulares y en esta pandemia han sido mis mejores compañeros. El dolor que hemos sufrido ha sido y es un obligado e insidioso “compañero en nuestro día a día”. Pero no podemos olvidar que después del camino de la Cruz el dolor, ha quedado transformado: “Por la Cruz Cristo redimió al mundo” y nosotros somos y nos sentimos: VERACRUZ. Me preguntas si he tenido presente a nuestros titulares, pues si en muchas ocasiones. En especial un día a la vuelta de trabajo pensando en la situación de desamparo a la que los pacientes están sometidos pensé en ellos. Fui relacionando la pandemia con Ellos

A nuestra Madre la Virgen de los Dolores, le encomendé a todas las madres y mujeres que eran separadas de sus hijos y esposos. Pensaba en el dolor tan inmenso que tenían que vivir, la incertidumbre ante la separación. Ella al pie de la Cruz es nuestra mejor maestra es nuestra Madre. Pensé en el “Amarrao”, me sentí, así como profesional tantas veces. Se nos ha pedido un esfuerzo superior en muchas ocasiones “amarradas” por la carencia de medios adecuado materiales y humanos. Queriendo prestar el mejor cuidado posible, pero a la vez protegiéndote con miedo de llevar el virus a nuestras casas a nuestras familias. Nos ha obligado a despedir a nuestros seres queridos sin poder tocarlo, besarlo… nos ha hecho vivir duelos sin funerales. No podemos olvidar la cadena de solidaridad de tantas empresas, de tantos voluntarios, volcándose en el reparto de alimentos, la fabricación del material sanitario de forma altruista, el cuidado de los mayores. La pandemia durante el confinamiento desato un ROSARIO de solidaridad nunca visto. Han sido y son tiempos difíciles duros, Hemos perdido seres muy queridos en el camino pero todo sacrificio termina en una victoria, se ha trabajado mucho para conseguir la vacuna. Para un Cristiano y para un blanco, todo termina con la RESURRECCIÓN que es lo que da sentido a nuestra FE.

Indícanos aquella idea o sugerencia que nos quieras hacer llegar.

Pienso que esta pandemia ha puesto de manifiesto grandes fragilidades, pero nos ha hecho ser consciente de que en cualquier momento puedes perder lo más valioso: nuestra familia, La felicidad la teníamos: Un abrazo, un beso, una mirada, una reunión, etc. cada uno puede pensar algo pequeño que está pandemia lo ha hecho grande porque nos lo ha quitado y lo hemos necesitado. No éramos conscientes de lo que teníamos. Creo que valdría la pena hacer un esfuerzo para no olvidarlo. Que la felicidad está en las cosas sencillas de cada día, por eso creo que hay que vivir cada momento pensando en sonreír y disfrutarlo con nuestros seres queridos.

Ana María Molinillo

Ana María Molinillo Ruiz
Ana María Molinillo Ruiz

Para contextualizar al lector, ¿podrías decirnos en que área sanitaria trabajas y en qué centro hospitalario desarrollas tu profesión?

Trabajo como enfermera en el área de medicina interna del Hospital General Básico de la Serranía de Ronda.

¿Qué grado de participación has tenido con la COVID-19?

La planta en la que trabajo, en general, ha soportado una carga de trabajo bastante importante, ya fuera como “planta COVID” en los momentos más intensos de la pandemia ya fuera apoyando a otras áreas hospitalarias que se dedicaban de forma exclusiva al coronavirus.

¿Una valoración que nos podrías transmitir sobre la pandemia?

Considero que la pandemia, en su conjunto, nos ha puesto a prueba como profesionales y como sociedad. Detrás de cada estadística, de cada contagiado o de cada ingreso hay una persona, y nosotros, además de atenderlos, hemos sido el único apoyo que han tenido en estos difíciles momentos.

Durante esos difíciles momentos ¿tuviste presente a nuestros titulares?

Sin duda alguna, ha habido momentos muy duros, tanto a nivel personal como profesional, sobre todo en los momentos iniciales de la pandemia, cuando no había ni conocimientos ni medios materiales para enfrentarnos a este reto. En este tiempo tan complicado, la inspiración de nuestros titulares ha sido clave para poder continuar trabajando.

Indícanos aquella idea o sugerencia que nos quieras hacer llegar.

Simplemente agradecer este espacio a la Hermandad de los Blancos.

Francisca González Lavín

Francisca González Lavín
Francisca González Lavín

Para contextualizar al lector, ¿podrías decirnos en que área sanitaria trabajas y en qué centro hospitalario desarrollas tu profesión?

Área de Gestión en la función Administrativa, Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, Santander (Cantabria).

¿Qué grado de participación has tenido con la COVID-19?

En primera línea ninguna, mi labor es siempre administrativa. En el Hospital la Gerencia junto con el Comité de Seguridad y Salud han sido los encargados de la gestión de la pandemia. Mi Servicio gestiona, entre otras labores, la Secretaría del CSS por lo tanto, además de estar disponible para cualquier colaboración con ello, la realización/ redacción de las actas de las reuniones en las que se informaba y se informa de la situación epidemiológica de Cantabria, el impacto hospitalario a fecha de la reunión, en las UCI, en el Servicio de Urgencia, la mortalidad de fallecidos por COVID-19 y el número de personal aislado por infección activa.

¿Una valoración que nos podrías transmitir sobre la pandemia?

El gran esfuerzo realizado por todos los trabajadores independientemente de su estamento, siempre colaborando en todo lo posible para el buen funcionamiento del hospital y la predisposición para mejora en todo lo que estaba a nuestro alcance.

Durante esos difíciles momentos ¿tuviste presente a nuestros titulares?

Por una inculcación familiar siempre está presente “El Amarrao” junto con la Virgen del Carmen, ya que vivo en Santander ciudad de tradición marinera .

Indícanos aquella idea o sugerencia que nos quieras hacer llegar.

Agradeceros siempre la labor que hacéis, que es una promoción increíble para Setenil.      

Sonia Borrego Aguilera y David Zarzavilla Benítez

Sonia Borrego y David Zarzavilla
Sonia Borrego y David Zarzavilla

Para contextualizar al lector, ¿podrías decirnos en que área sanitaria trabajas y en qué centro hospitalario desarrollas tu profesión?

Nosotros hemos decidido realizar las preguntas del artículo de la revista de la Hermandad conjuntamente porque, así lo hemos vivido todo durante esta Pandemia, desde que empezó todo, desde el primer minuto, trabajando codo con codo para sacar esto adelante y sobretodo arropándonos entre nosotros en los malos y difíciles momentos que los ha habido en abundancia.

Nuestros nombres son, Sonia Borrego Aguilera qué, aunque mis inicios profesionales fueron en nuestra querida Residencia de Ancianos San Isidro Labrador, y ahora, actualmente trabajo en el Servicio de Urgencias del Hospital de la Serranía de Ronda como TCAE, o como lo que hace años se llamaba Auxiliar de Enfermería; aunque desde que empezó el COVID la mayor parte del tiempo he estado trabajando en Medicina Interna o Planta COVID.

Y el mío es David Zarzavilla Benítez, aunque todos me conocéis como Gaby, soy Enfermero y Profesor de Enfermería de la Universidad de Málaga desde el año 1998 y desde 2005 trabajo en la Unidad de Cuidados Intensivos del mismo hospital y tanto desde esta unidad como desde fuera hemos intentado dar el máximo a nivel profesional como personal desde entonces.

¿Qué grado de participación has tenido con la COVID-19?

Desde el comienzo de la Pandemia allá por Febrero del 2020 tanto Sonia como yo, David,  hemos tenido un grado de participación en ella bastante intenso, al estar completamente metido donde nadie quería estar en ese momento, es decir, situación donde el contagio entre la población en general, pero sobretodo entre compañeros era muy probable, con unas condiciones que desconocíamos hasta entonces, y donde la escasez de material y los distintos protocolos que se actualizaban cada semana nos hacían estar aún más en peligro. Ya se iba sabiendo que, todos los ingresados a nivel hospitalario por tener sintomatología tenían más capacidad de contagio y virulencia, por lo que, eso conllevaba estar aún más en riesgo de padecer la enfermedad.

Por toda esta situación, el llegar a casa en aquellos momentos para estar con la familia, dudabas de ir o no por las posibilidades de contagiarlos indirectamente a ellos, sabiendo que la probabilidad de contagio y que conllevaba la muerte de los afectados era muy factible.

Los servicios más afectados al comienzo de la Pandemia en este hospital han sido Urgencias, Medicina Interna y por supuesto Uci; sin olvidar la primera línea de trabajo o primera barrera que siempre ha sido Atención Primaria, manteniendo un contacto bastante estrecho con todos los pacientes, ayudándolos en todo lo que podía, pero lo que suponía un gran peligro para los demás.

Pero a lo largo de estos dos años, la falta de camas y sobretodo el intento de volver a la normalidad ha hecho que casi la totalidad de todos los Servicios y Profesionales hayan tenido que desarrollar ante su labor ante el COVID de la mejor forma y sobretodo profesionalidad ante la Pandemia.

Para Sonia, al principio todo fue bastante raro a la vez que duro y con miedos, ya que, ninguno sabíamos a que nos enfrentábamos, vestidos con nuestros “super equipos” de bolsas de basura, y la incertidumbre cuando abrías una puerta de una habitación, que no sabías si había detrás  un paciente que se encontraba relativamente bien porque se defendía por si sólo, o un “dragón” que te iba a devorar en ese momento, al estar realmente mal con un pronóstico incierto y alto poder de contagio; pero con el paso de estos años hemos ido mejorando, teniendo mas información y por supuesto, el poder tener más material y buenas guías de actuación para hacerlo todo más llevadero.

Quiero resaltar, que durante todo este tiempo intentaba, aunque no se me viera por el uso de todo el material, entrar con una sonrisa en la cara y si podía ser, que se me reflejara en la mirada, ya que,  en cuando entrabas en cada habitación se notaba el  miedo, el terror, pero sobretodo la soledad que han sufrido todos nuestros pacientes y que con el paso de los días sentías la esperanza que podían salir de allí, que cuando, por fin se producía se despedían de nosotros como si fuéramos ángeles… pero otros, no han tenido tanta suerte y eso es difícil de olvidar.

¿Una valoración que nos podrías transmitir sobre la pandemia?

Han transcurrido ya dos años desde el inicio de la Pandemia y nuestro punto de vista no es el mismo ahora de que cuando todo empezó, ya que,  cómo todos sabemos nos rodeamos de restricciones, limitaciones y falta de libertad por el riesgo de mortalidad que existía tan elevado cuando te contagiabas,, pero ahora gracias sobre todo a la aparición de las vacunas se ha intentado llegar a una normalidad, tan deseada como esperada, pero la cual, desde mi punto de vista ha pasado por un intento de olvidar todo lo ocurrido pero que aún sigue presente y probablemente seguirá presente entre nosotros durante mucho tiempo, pero el porcentaje de mortalidad va a hacer que no tengamos que sacrificar nuestra forma de vivir el día a día.

Han pasado como se han conocido o llamado “Seis Olas” de contagios y cada una nos ha afectado de distinta manera, desde la primera por la llegada de lo desconocido y afectando a nuestros mayores,  la tercera que nos hizo estragos a nivel más cercano pero que vino con la llegada de la implantación de la vacuna hasta esta Sexta ola que en muy poco tiempo ha duplicado el número de contagios de las otras 5 pero que al final ha supuesto o nos han hecho creer que ha habido menos mortalidad, cosa que he discrepado bastante por los números reales ofrecidos.

Y eso ha hecho, que discrepemos bastante Sonia y yo en la forma de ver esta normalidad…. Ella siempre ha defendido que todo hay que vivirlo  y si es posible en familia y rodeados de amigos y en cambio, mi punto de vista ha sido más restrictivo porque la libertad ha dado origen al libertinaje y todo eso ha hecho que al final existan muchos contagios; y lo que eso suponía, pero es verdad, que al final la mortalidad se ha  equiparado a la normalidad existente a años anteriores pero todo gracias al “poder” de la vacuna sino, otras cifras hubieran demostrado que hubiera sido un desastre.

Durante esos difíciles momentos ¿tuviste presente a nuestros titulares?

Desde el punto de vista de Sonia en las situaciones difíciles, por naturaleza, la Humanidad intenta tener Fe en algo, cada uno a su manera o costumbre o las tradiciones de su país y aquí, durante todo este tiempo se ha podido observar multitud de detalles.

No de era de extrañar entrar en una habitación y encontrarte una abuela rezando el rosario, un joven sumido en sus pensamientos pidiendo que alguien le ayudara o imágenes de aquella virgen que tanta devoción le tienes.

Tanto yo, como millones de personas hemos rezado o hemos llevado en el pensamiento a nuestros Titulares, a los cuales le hemos tenido Fe y Esperanza, gracias a ellos, y por supuesto al sacrificio de todo el personal sanitario disfruto de mi familia, que tan mal lo hemos pasado y por supuesto de esta vida que es maravillosa, por lo que me hace seguir pensando que cada momento hay que vivirlo de verdad.

Yo en cambio, desde mi puesto de trabajo la situación la he vivido de una forma más complicada o más difícil de llevar, por lo que, me ha hecho dudar en muchos momentos de lo que nos estaba pasando y si podía respaldarme en la Fe hacia algo.

En la UCI han sido muy pocas las personas las que se han podido salir para llegar a casa y reencontrarse con su familia, porque lo normal, ha sido que no pudieran llegar nunca a casa. En todo este tiempo, he tenido que acompañar amigos, conocidos, paisanos y desconocidos para que no se fueran de este mundo completamente solos, al no poder estar acompañados de sus seres queridos y  en ese acompañamiento he intentado acercar todo lo que sus familias deseaban, por mis manos han pasado casi todos los Titulares que hay presente en toda la Serranía y con Fé nos agarrábamos todos los compañeros para intentar que todo saliera bien pero, desde que todo se complicaba y llegaba el momento de una intubación y precisaban un soporte mecánico, en sus miradas, y a veces con sus palabras, se expresaba que era una despedida hacia sus familias pero que nosotros teníamos que sus intermediarios y el punto de unión hacia ellos y ser su último aliento en este mundo……y todo ha sido muy difícil de digerir y de aguantar…..esos miedos sufridos hacia los nuestros y el dolor llevado en silencio por los otros; por todo esto, cada uno verá estos dos años de una manera completamente diferente pero lo bueno de todo que aún estamos aquí para contarlo, para seguir luchando y para seguir viviendo el presente.

Indícanos aquella idea o sugerencia que nos quieras hacer llegar.

Gracias por la oportunidad que nos dais de poder expresarnos con una pincelada o mejor dicho desahogarnos por todo lo vivido.

Yolanda Martín Corral

Yolanda Martín Corral
Yolanda Martín Corral

Para contextualizar al lector, ¿podrías decirnos en que área sanitaria trabajas y en qué centro hospitalario desarrollas tu profesión?

Trabajo en la Fundación Hospital Alcorcón (Madrid). Desempeño mi trabajo en una planta de Medicina Interna junto con una Unidad de Custodia que atiende a presos de los Centros Penitenciarios de Aranjuez y Navalcarnero.

¿Qué grado de participación has tenido con la COVID-19?

Mi grado de participación con la COVID 19 fue durante la primera ola. En un día pasamos de tener 3 pacientes en urgencias a tener 150.Los pacientes de las plantas empezaban a enfermar y comenzamos a improvisar unidades de aislamiento hasta que todo el hospital se llenó de COVID. Utilizamos la cafetería y el gimnasio como plantas de hospitalización para pacientes más leves. UVIS llenas. Tuvimos que tomar la decisión de mandar a casa a pacientes mayores que todavía estaban más delicados  para salvarles la vida porque la experiencia nos demostraba que si se contagiaban no sobrevivían. Fueron tiempos muy difíciles donde te sentías impotente ante este virus.

¿Una valoración que nos podrías transmitir sobre la pandemia?

En mi opinión esta pandemia ha sacado lo peor y lo mejor del hombre. Se ha politizado, se ha intentado enfrentar a las personas que tienen diferentes criterios, ha provocado que las personas se hayan encerrado más en si mismas por miedo a salir. Pero yo me quedo con lo bueno. El hombre ha sido creado para amar y ese amor lo he visto en muchos gestos desinteresados, donaciones, etc. La gente se ha movido para ayudar. Ya estamos llegando a la normalidad. Espero que no volvamos a encerrarnos en nosotros mismos y miremos más por las necesidades del que tenemos al lado.

Durante esos difíciles momentos ¿tuviste presente a nuestros titulares?

Cuando nos quedamos sin EPIS tuvimos que reutilizarlos, infectándose la mitad de mi plantilla. Nos llegó una donación de EPIS confeccionados por voluntarios de la Hermandad. Mis compañeros no tenían palabras para agradecerlo. Todo ese tiempo invertido lo teníamos nosotros. Me siento muy orgullosa de pertenecer a la Hermandad de la Santa Vera Cruz. Espero que algún año, si mi trabajo me lo permite, pueda ir a Setenil a ver la Semana Santa y sus procesiones.Mil gracias a todos los voluntarios por vuestra generosidad.

Indícanos aquella idea o sugerencia que nos quieras hacer llegar.

Me ha gustado poder participar en esta revista, que aunque esté lejos, sigo siempre que puedo. Un abrazo a todos y, salud.

Alicia Torres Aguilera

Alicia Torres Aguilera
Alicia Torres Aguilera

Para contextualizar al lector, ¿podrías decirnos en que área sanitaria trabajas y en qué centro hospitalario desarrollas tu profesión?

Soy enfermera en el servicio de Urgencias y Emergencias del Hospital Costa del Sol.

¿Qué grado de participación has tenido con la COVID-19?

Desde que empezó la pandemia he estado trabajando en el servicio de Urgencias así que por desgracia mi grado de participación durante esta pandemia ha sido estar en primera línea de esta “guerra” que nos ha tocado vivir. He vivido situaciones realmente difíciles desde que todo esto empezó hace ya 2 años. Recuerdo como si fuese ayer, aquella tarde que tomando un café con las compañeras en “el estar” veíamos las primeras imágenes que nos llegaban desde China, nuestras compañeras enfermeras de allí se vestían para cuidar a los pacientes con esos EPIS increíbles, nosotras ni por asomo pensábamos que nos tocaría pasar por eso, sin embargo, a las semanas siguientes teníamos todo ese tinglado montado en nuestras urgencias. Nos formaron deprisa y corriendo y casi sin material y sin digerir todo aquello… éramos nosotras las que nos enfrentábamos a ese virus que nos ha cambiado la vida. He visto irse a muchísimas personas, familiares, incluso compañeros. No estábamos preparados para afrontar esta situación pero ahí estábamos al pie del cañón y aquí estamos y estaremos para seguir cuidando y ayudando al que lo necesite.

¿Una valoración que nos podrías transmitir sobre la pandemia?

Personalmente me es muy difícil valorar estos 2 años que llevamos de pandemia ya que he tenido muchas etapas según en la fase de la pandemia en la que nos encontrábamos. Cuando terminaba una ola y cogíamos un poco de aire llegaba la siguiente sin darnos descanso físico ni mental. Muchas emociones se apoderaron de mí, miedo; pánico; frustración; enfado; odio, tristeza, ansiedad… Pero creo y esto creo de corazón que se puede generalizar hacia todos es que nos hemos dado cuenta de la importancia que tienen las personas que tenemos a nuestro lado, nuestra familia, nuestras pareja, nuestros perritos, nuestros amigos… Gracias a todos y cada uno de ellos hemos sido capaces de crecernos, de ser mejores personas, ellos son los verdaderos motivos por lo que todos hemos puesto de nuestra parte para superar esto y estar día tras días más cerca de nuestra normalidad, de empezar a viajar de nuevo sin miedo, de poder disfrutar una feria, de poder ver en semana santa nuestras procesiones sin restricciones, de volver a abrazarnos, dar besos y disfrutar todos juntos sin ningún tipo de miedo.

Durante esos difíciles momentos ¿tuviste presente a nuestros titulares?

Creo que esta pandemia ha sido una oportunidad para que todos nos planteemos el sentido de nuestra propia existencia, el porqué de la enfermedad, descubrir por qué ha ocurrido esto y cómo queremos vivir en sociedad en el futuro, qué tendríamos que hacer, cuáles serían las prioridades también en este momento.

He descubierto en estos 2 años la necesidad de solidaridad, de responder compartiendo lo que somos y lo que tenemos. Respondemos volviendo a lo esencial; que es el amor, la compasión, la solidaridad, la satisfacción de las necesidades básicas. En los primeros meses por ejemplo, muchas personas nos traían refrescos y agua, incluso algunos restaurantes nos cocinaban y traían al hospital comida para todo el equipo, nos regalaban estampitas de sus hermandades para que nos protegieran. Esos gestos nos llenaban el corazón de gratitud, creo que ese es el verdadero amor al prójimo.

Indícanos aquella idea o sugerencia que nos quieras hacer llegar.

No tengo ninguna sugerencia solo agradecer de todo corazón este espacio dedicado a todo el sector sanitario, han sido y siguen siendo momentos difíciles para nosotros y cada muestra de apoyo o de agradecimiento es una bocanada de aire, un empujoncito, un recordatorio del porque estudiamos esta profesión y porque seguimos aquí al pie del cañón y es porque cuidar es una vocación, para mí la vocación más bonita del mundo.

Teresa Ponce Anaya

Teresa Ponce Anaya
Teresa Ponce Anaya

Para contextualizar al lector, ¿podrías decirnos en qué área sanitaria trabajas y en qué centro hospitalario desarrollas tu profesión?

Trabajadora del S.A.S en el área hospitalaria de la Serranía de Ronda.

¿Qué grado de participación has tenido con la COVID-19?

Vivir y participar en primera línea la COVID-19 ha sido una experiencia intensa, difícil y de una implicación total, como no podía ser de otra manera. En todas las situaciones que se nos presentan a diario en nuestra profesión siempre pones el 100% y en este caso, la situación ha sido tan sumamente dura que por mucho que te esforzaras  parecía que el esfuerzo nunca era suficiente.

Se nos irritó la piel, estábamos agotados, pero ahí seguíamos todos los compañeros y compañeras. El apoyo de mi familia, amigos, mis vecinos, ver a la Guardia Civil, Policía, Bomberos, Protección Civil, Ambulancias en las puertas del Hospital transmitiéndote su gratitud nos dio aún más fuerza para seguir. Ver que cuando se daba un alta en UCI, escuchar a esa persona decir que no se quería ir porque allí se sentía arropado y protegido fue realmente gratificante.

¿Una valoración que nos podrías transmitir sobre la pandemia?

Valorar la pandemia no resulta fácil. Tengo tantas sensaciones al respecto que me es complicado resumirla en pocas palabras. Decir, que ha sido agotador, duro y muy triste para todos, no solo para los que lo hemos vivido de primera mano. Destacar sin lugar a dudas, que ver morir a tantas personas en esa soledad injusta sea quizás lo que más me ha impactado de todo porque el coste emocional que hemos pagado ha sido muy alto y creo que muy difícil  de recuperar.

Durante esos difíciles momentos, ¿tuviste presente a nuestros titulares?

Siempre hemos tenido presente a todas y cada una de las personas que tristemente han tenido que pasar por estos durísimos momentos.

Normalmente siempre llevo una imagen NTRO.STO. CRISTO DE LA VERA CRUZ en el bolsillo de mi uniforme porque como persona de fe, me aporta mucha tranquilidad.

Indícanos aquella idea o sugerencia que nos quieras hacer llegar.

Por último, agradecer de una manera muy especial a la Hermandad de la Vera Cruz la atención y la oportunidad que nos ha brindado y dar las gracias una vez más por habernos dedicado este espacio.

Rocío Saborido Luque

Rocío Saborido
Rocío Saborido

Para contextualizar al lector, ¿podrías decirnos en que área sanitaria trabajas y en qué centro hospitalario desarrollas tu profesión?

Actualmente estoy haciendo mis prácticas como estudiante de enfermería y estoy en la planta de medicina interna, del hospital San Juan de Dios en Bormujos (Sevilla).

¿Qué grado de participación has tenido con la COVID-19?

Yo personalmente, no he trabajado estrechamente con pacientes covid pero si he tenido contacto con pacientes postcovid. Aquellos que a causa de la infección le queda alguna secuela o los que tras estabilizarse en UCI pasan a planta para seguir con los cuidados hasta completa recuperación. Si bien he trabajado con compañeros que en los momentos críticos de la pandemia estuvieron al pie de cañón y todos coinciden en sus sentimientos, que fueron momentos duros, de dudas, con muchos cambios, pero sobre todo de mucho aprendizaje. También supuso mucha responsabilidad y mucho estrés, aparte del elevado riesgo de contagio, el cansancio o la incertidumbre.

¿Una valoración que nos podrías transmitir sobre la pandemia?

Si pudiera describirla con 3 palabras serían: aprendizaje, adaptabilidad y miedo.

Aprendizaje porque esta pandemia nos ha ayudado a valorar más la vida y disfrutar de cada momento. Llegó y alteró de manera extremadamente brusca nuestra realidad, restricciones de movilidad e interrupción de las relaciones sociales con el medio, en definitiva «con la vida».

Adaptabilidad por la manera en la que todos hicimos frente a la situación, adquiriendo comportamientos y adaptándonos a nuevas situaciones de forma rápida y adecuada, sobre todo, destacar aquí, a los profesionales sanitarios.

Y miedo, creo que con esta palabra todos nos sentimos identificados. Era miedo y a la vez respeto. Miedo por el desconocimiento, por no saber qué es, qué hacer o cómo actuar, miedo a lo que podía ocurrir, miedo a las devastadoras consecuencias que traía consigo. Y respeto porque no sabíamos cómo llegaba y cómo nos podía afectar.

Ha puesto en valor la profesión de todos los sanitarios, destacando el papel de la enfermería y sus cuidados, de una forma u otra la ha empoderado como profesión. La figura de la enfermera ha sido vital para combatir el virus.

Durante esos difíciles momentos ¿tuviste presente a nuestros titulares?

Siempre tengo presente a nuestros titulares, tanto a nivel profesional como personal. La enfermería tiene muchos momentos gratificantes y de felicidad, pero también está cargada de momentos en los que dudas, sientes miedo y desconfianza, y son en estos momentos cuando paras, meditas, y sigues adelante.

Una tarde en el hospital, uno de los pacientes que estaban en planta, joven, estaba muy grave. Su familiar, devastado, se acercó a mí y me dijo: ¿Qué puedo hacer para que mi hijo salga de esto? Mi respuesta fue: ¿Tienes Fe? Apóyate en ella. En ese momento recordé que tenía una estampita del «Amarrao» en la carcasa del móvil, lo saqué y se lo di, le dije: Háblale a Él, que seguro que te escucha.

En momentos así, me apoyo mucho en la Fe, y siempre que puedo y veo mal a algún familiar les aconsejo que acudan a la Fe, para sentirse más tranquilo y en paz.

Indícanos aquella idea o sugerencia que nos quieras hacer llegar.

Simplemente agradecer este espacio a mi hermandad de los Blancos. ¡Gracias!